¡Que se peleen!
Nuestros futuros presidentes no entienden de qué va un debate electoral. Eso de arrojarse datos del pasado y sacar gráficas de colorines me parece muy bonito para un debate del estado de la nación. Aquí tendrían que habernos prometido cosas para que les votemos, no intentar desautorizar al que no quieren que votemos. Hoy que había recibido los papeles del voto por correo, decidí que si alguno de los dos me emocionaba con sus verdades mal disimuladas marcaría su casilla y sellaría el sobre con mi propia saliva. Zapatero ha estado cerca hablando de los inmigrantes que donan órganos, pero de tanto nombrar a Aznar ha terminado cortándome el punto. Que cada uno interprete los datos como le convenga es más que confuso: posicionarse en la sección de economía era un acto de fé más que otra cosa. Habría agradecido que el presentador los callara a los dos de vez en cuando y aclarara qué era verdad y qué no lo era tanto en aquel mar de datos mal contados.
Zapatero es leísta y Rajoy xenófobo. Uno habla de todo lo que quiere para las niñas que nacerán en España (por eso de la igualdad de género) y el otro nos desea buenas noches y buena suerte. Yo reclamo que en el próximo debate se dejen de pamplinas y se den de hostias sobre la mesa. Por los menos nos divertiríamos todos (ese Rajoy enchaquetado intentando defenderse no tendría precio, y con lo dado que es ZP a lesionarse…) y además es imposible mentir a puñetazo limpio.
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