Ya, ya sé que tengo esto abandonadísimo, pero no me voy a disculpar por ello. El blog supuestamente ha de reflejar la tónica vital del autor y la mía, últimamente, es la del abandono total y absoluto de todas mis actividades/obligaciones, exceptuando, tal vez, la de salir a tirar kilómetros y durante esta pasada semana de vacaciones, la de ir al cine. He visto tres películas (teniendo en cuenta que en Sevilla ya no queda casi nada bueno en cartel y que los dos únicos cines en VO de toda la ciudad estaban cercados por procesiones, no está tan mal).

1) Gran Torino. Muy buena. Pablo dice que le da la sensación de que Clint Eastwood lleva haciendo películas testamentales desde hace unos años, y estoy de acuerdo con él en la medida en que todo lo que dirige últimamente termina siendo un clásico del cine en potencia. Gran Torino no son más que una conurbación de tópicos de Hollywood contados de la manera más sencilla posible. Es increíblemente predecible y tiene un final tan heroíco como posmodernista, y aun así no deja de ser una americanada. Pero una americanada de las buenas, de esas que luego se convierten en clásicos. A medida que escribo esto me estoy entusiasmando, me doy cuenta, pero es que al recordarla voy revisando todos los puntos que me hacen que al final vaya a terminar diciendo que es un peliculón que hay que ver, aunque esa no fuera mi intención inicial. En fin, lo dicho, cine americano de héroes y villanos, del de siempre, pero de calidad.

2) Lejos de la tierra quemada. Mi padre me dijo que Charlize Theron se hizo cargo personalmente del guión que Arriaga había escrito después de separarse de Iñárritu. Boyero decía que aquí Arriaga demostraba que no sólo sabía escribir, sino también dirigir. Hay quienes hablaban de la muerte de Iñárritu ahora que Arriaga ha demostrado que puede hacerlo todo él solito. Así que fui a verla: es un truño. Arriaga copiando a Arriaga (otra vez) con sus historias de vidas que se mezclan y mexicanitos en la frontera, desiertos y toda la pesca. Y esta vez encima con un toque Isabel Coixet  que prefiero pensar que fue Charlize quien lo pidió para (creería ella) darle a su personaje la “profundidad interpretativa” necesaria para que le dieran (otro) Oscar. Y de paso enseñar las tetas. Muy mal, muy decepcionante, muy larga y muy aburrida.

3) Vals con Bashir. Una vez en Madrid íbamos a ver The Reader pero la ponían tardísimo. Llegamos tarde a The Visitor (nota: la cartelera de google está mal), así que nos fuimos a ver Vals con Bashir. Y yo estuve alucinando desde el minuto 2, aproximadamente. Es preciosa visual, musical y narrativamente. Yo no sabía con qué me iba a encontrar y cuando me di cuenta estoy allí, sentada viendo un documental de animación dirigido por un documentalista que no sabe animar, y nunca lo había hecho. Veteranos de guerra que intentan recordar  lo que pasaba en los campos de batalla, cuando eran unos niños. Me imagino que acude al dibujo ante la imposibilidad (económica) de recrear las escenas de guerra. Y ya de paso no se corta con el onirismo que envuelve toda la cinta, dando como fruto un producto nuevo que, de no ser de animación, de hecho, no tendría sentido alguno. Es el testimonio real  sobre la guerra más honesto  al que jamás he accedido. Esta hay que verla, en serio, corred a verla.