Cumpleaños Feliz
Y se acabó todo. Los exámenes, después de unos días de vértigo. Y luego un tren que me llevó a París, y recibimiento de Fer, y reencuentro con Pavlo. Y cumpleaños feliz en Ladurée, con un hombre que me encendía la vela cada vez que la apagaba involuntariamente al soltar la carcajada. Y el mismo deseo de todos los años.
Y vuelta a Londres, madrugón al día siguiente, a trabajar, el cuarto hecho un desastre. Y cena de cumpleaños a base de dim-sum y té, con 20 invitados, y regalos, y tarta, y sorpresas, y despedidas definitivas. Y otro madrugón, y más trabajo, y hacer la maleta, salir a la calle a las dos de la madrugada, coger un autobús, y al aeropuerto.
Y Croacia, cinco días, con Albert al que apenas conozco. Y bicis y playas azules y blancas, y sol, y callejuelas de piedra, y lluvia y pescado fresco barato, y vino malo y más barato, islas desiertas y basílicas bizantinas, y leones venecianos.
Y otro avión, y otro autobús, y otro autobús más, y un cuarto que es un desastre y el sol brillando y Londres que se acaba, que se acaba ya, y yo no puedo detenerlo.
Y la vela que sigue brillando en la foto, el deseo que no se ve pero se adivina, y los recuerdos que van quedando.
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