Quemando cartuchos.
Ya ha llegado ese momento del año. Se acaba el curso. Otra vez. Vengo de reencontrarme en Madrid y Barcelona con gente a la que hacia mucho que no veia. Cuando me preguntan que que tal este año, casi siempre miento. Digo que bien, que muy exigente, que muy ocupada. No estoy contradiciendo a la verdad exactamente, pero esa descripcion es una mentira piadosa (conmigo). No encuentro las palabras para describir este año. Si fuera totalmente sincera tendria que responder que oscuridad, que soledad, que tristeza, que desilusion. Me sobrarian los verbos en un año en el que he estado mas vacia que nunca. Podria decir lluvia, aburrimiento, angustia, hastio, alienacion. Podria decir libros, dolores de cabeza, hambre, nauseas, frustracion. Decir que bien, que trabajando mucho, que muy ocupada, es para mi una mentira. Tengo la impresion de que este año nunca ha pasado: todos los dias iguales, he estado sedada, semiinconsciente. Y ha habido dias y dias, evidentemente. No estoy negando alguna risa, alguna anecdota. Pero ahora cuando miro hacia atras son solo imperfecciones que se disuelven en un perfecto nihilismo. Ha sido un año de todo y de nada. Metafisica pura, que diria Heidegger. Ha sido el año en el que he convivido con la nada.
Nada me parece real ahora. Hubo un momento en el que todo cambio, algo hizo click y las cosas empezaron a funcionar de otra manera. Salio el sol, se termino el curso, ya no vivia en un agujero. Por delante me quedaban los examenes -un mero tramite- y todo el verano a disfrutar en Londres, escribiendo la tesina. Cuando ya me he despertado miro hacia adelante, y veo tres cosas. Primero, que en Londres el verano no existe. Segundo, que Londres esta perdiendo todo su brillo. De pronto ayer caminaba hacia el gimnasio y me daba cuenta de que Inglaterra no tiene nada que ver con Espana. Tercero, que el verano es demasiado corto. Como he ido explicando durante todo el curso, lo que viene despues del verano es pura incertidumbre. Y no se si no me importa en absoluto o es que me preocupa demasiado.
Se acaba el curso y mando a casa por correo el paquete de rigor con todo lo que me sobrara en el ultimo vuelo. Reminiscencias de todas las veces que he hecho eso ya: he vivido en seis sitios distintos en los ultimos cinco años. Me he ido despojando de tantas cosas a lo largo del tiempo que ahora que no tengo patria empiezo a echarla de menos. Siento que esta vez estoy haciendo las maletas en serio. Antes hacia y deshacia maletas con alegria, todo tenia caracter temporal en mi vida y daba gracias por ello. Ahora no lo hago con una incertidumbre alegre e ingenua, como todas las otras veces. Ahora cierro tras de mi una puerta y no se ni a donde me lleva. Nos hacemos mayores y se nos terminan las oportunidades, le decia a Albert el otro dia. Elegir nunca ha sido lo mio, esta claro.
La verdad es que esta reflexión se parece en muchas cosas a la que podría escribir yo sobre este año (si supiese escribir así, obviamente, que no es el caso). No sé, tienes 3 años menos que yo y ya has vivido muchas más cosas. No soy la más indicada para decir esto, pero sigo pensando que todo te va a salir bien a pesar de la incertidumbre y de las elecciones complicadas, así que ánimo (ahora me toca aplicármelo a mí).
Ah, creo que el verano inexistente de Londres me gusta más que el verano existente del sur de España
Un besito.
Me pregunto qué es aquello que hace que algunas personas nos sumamos constantemente en crisis existencialistas. Cuando miro a mi alrededor no veo a nadie que le pase todo esto, ni tampoco sé si es algo temporal o crónico. Desde que tengo uso de la razón nunca he sabido qué hacer con mi vida, y esas preguntas sin respuesta no terminan de desaparecer.
Espero que abandones pronto la convivencia con la nada, pero no te olvides de intentar escribir cómo lo conseguiste