Cuando hace ya cinco meses firmé un contrato de beca para irme a la India, mi primer destino era Sotla, un pueblecito enano - para los estándares Indios-, aunque poco me importaba a mí la localización del proyecto, la verdad. Hace un  par de meses, mi amiga Blanca decidió que se venía conmigo durante el primer mes, y hace uno aproximadamente nos comunicaban que en vez de a Sotla nos mandaban a Janauri, un pueblo tan pequeño que ni aparece en Google maps, en el que no tenemos ni ducha, ni agua caliente, y la casa anda rodeada de monos, por lo visto. No tenemos muy claro por qué nos mandan a allí ni qué vamos a hacer allí, pero como nos han advertido una y mil veces los antiguos becarios, lo más importante es ir con la mente abierta y ser muy flexible, porque, parecen darnos a entender, la India es una locura.Resulta que estaba yo esta mañana cuando me he despertado pensando que parece que al final sí que me voy a ir de verdad a la India con la mochila en el hombro, que me ha dado tiempo en poco más de dos semanas a conseguir el visado, las vacunas, el equipaje completo, las propuestas de doctorado, que me pusieran y me retiraran la escayola, cuando de pronto me ha venido un recuerdo bastante borroso a la mente de haber hablado por teléfono con un señor de marcado acento indio que decía algo sobre mis vuelos. Rauda y veloz he revisado la lista de llamadas de mi móvil y sí, efectivamente, a las 7:38 de la mañana me han llamado de la India. Recuerdo que me han comentado que alguno de mis vuelos había cambiado de hora, pero sinceramente, no sé cuál de ellos -y todavía sigo sin saberlo. Más que preocuparme me ha hecho gracia que me llamen de una aerolínea por teléfono para explicarme que mi vuelo ha cambiado,  ¿habrán llamado al pasaje completo, uno a uno?, me estaba preguntando, cuando he visto aparecer en el chat de gtalk a la becaria de recursos humanos que todavía no nos había dicho cómo íbamos a llegar desde Chandigarh a Sotla. Tras preguntarle me ha dicho que vayamos a la oficina de la propia aerolínea, les pidamos prestado el teléfono, intentemos contactar con algunos de los cinco números de contacto que me ha dado (el que conteste primero, ha dicho, vosotras insistid que pueden tardar un rato, y si los de la aerolínea se enfadan, ni caso), y luego alguna de esas cinco personas decidirá si viene a recogernos para llevarnos a la estación de autobús, o manda a otra persona para llevarnos a la estación, o manda un taxista que nos lleve a la estación, que a su vez explicará al autobusero quiénes somos y dónde tenemos que bajarnos, que no es Janauri, sino Dorsaka. Por si todo esto no fuera ya suficientemente incierto, una vez llegadas a Dorsaka puede que si alguien conoce a alguien que vaya de camino a Janauri nos hagan el favor de llevarnos a la casa, y si no, dormiremos con la familia de algún conocido de la ONG y ya llegaremos a Janauri mañana. Mientras Silvia, la becaria de HR, me explicaba todo esto, yo se lo iba retransmitiendo en directo (vía copypaste por gtalk) a Blanca, que se subía por las paredes porque la incertidumbre la mataba, y a mi me daba la risa floja. Ahora que estoy en la cama, pensando en que tengo una mochila hecha y me voy a ir por ahí sin rumbo nosecuantos meses, sola, y no me lo creo, no me lo creo, no me lo creo porque es algo que siempre he querido hacer pero nunca pensaba que fuera capaz de hacer, y es como encontrarme con una yo hipotética que siempre me ha parecido un reflejo de una yo auténtica que no me atrevía a ser pero ahora no sé si me da miedo o me emociona serlo, y me da un vértigo que nunca había sentido antes, pienso, no obstante, que Silvia, la becaria de HR, esta mañana me ha recordado por qué me meto yo en estos fregaos, para darle oportunidades a la vida de sorprenderme, cuando se ha despedido diciéndome esto:HR: i am looking forward to meet both of you soon  you arrive on lorhi festival   :)   you will see loats of bonfires14:13 ok you will be fine just know that i cannot write enough to exlain everything :)  HR: expect the unexpectedbut keep positivity flowing :)