Hoy la echo de menos por primera vez. Claro que ya me había dado cuenta de que no estaba, pero hoy además me he dado cuenta de que no volverá. No quiero hablar de ella en pasado, pero no me queda más remedio. Y se me clava una punzada en el costado cada vez que tengo que hacerlo. Y además, por si eso fuera poco,tengo que ir a clase, y atender a profesores hablando de cosas irrelevantes, y contestar a los que me preguntan qué tal está mi madre al verme de nuevo por la universidad, y recuperar trabajo atrasado, y hacer la compra, y limpiar la cocina, y mi cuarto, y la ropa, y comprar calcetines porque no tengo, y andar por la calle mojándome de lluvia porque me han robado el paraguas, y cocinar, y muchas otras cosas, y todo, todo absolutamente se me hace infinitamente difícil hoy.