Os escribo antes de irme a clase, desayunando, rápida y brevemente.

En mi residencia compartimos una cocina los siete residentes de mi pasillo. Aquí todo es self-clean, así que entre todos la mantenemos limpia, y lo que es mejor, funciona. Desde que llegué no me he encontrado un plato sucio en la pila, y aunque tampoco está como los chorros del oro, no había suciedad “visible” por ningún lado. El único problema era bajar la basura, pero acordamos unos turnos y problema solucionado. Aun así, hace una semana o dos vinieron a hacer una revisión de las zonas comunes, para ver cómo las cuidábamos, y yo me quedé con la boca abierta cuando dijeron que no habíamos pasado la prueba del algodón y que en unos días volverían para revisarnos de nuevo, y si no pasábamos la segunda oportunidad nos obligaban a pagar a alguien para que nos limpiara la cocina. Como no tengo tiempo me salto la parte en la que os contaría que esto también lo hacen con las habitaciones y que me parece fatal porque yo vivo en la porquería si quiero y mientras no haga ningún daño permanente…

Sea como fuere, otra chica, Carolina, y yo, empezamos a limpiar más la cocina, hasta que estuvo todo reluciente. De los siete, hay dos chicas que no usan la cocina en absoluto, dos que sólo usan el microondas para hacer cosas precocinadas, una que sólo come sandwiches y pasta, y después Carolina y yo, que cocinamos, aunque poco, la verdad. El sábado a las 3 de la mañana me despertó un ruído de platos desde la cocina, y me extrañó, pero no le di más importancia. El domingo voy a desayunar y me encuentro la cocina como una patena. La chacha misteriosa había actuado. Ayer supimos que no habían sido ni Carolina, ni Laura, ni Jaime. Los tres candidatos que quedan son las dos chicas que no usan NUNCA la cocina (a una de hecho sólo la he visto tres o cuatro veces y dos de ellas fueron en la puerta del edificio tras que nos desalojaran por alarmas de incendio) y Lisette, que sólo usa el micro. Nos parece altamente improbable que hayan sido ellos. Y dudo mucho que la asistenta de pago que nos amenazaron con enviarnos actúe los sábados de madrugada.

Lo mejor de todo es que acabo de entrar en la cocina a hacerme mi té, y la chacha misteriosa ha vuelto a actuar… igual que la otra vez, había cerrado las cortinas de la cocina para que nadie pudiera verla desde el patio interior. Ayer cuando estaba en la cama oía los pitidos del microondas una y otra vez, cada dos minutos, como si alguien estuviera preparando veinticinco colacaos, y me estaba desesperando.  Ahora me doy cuenta de que aquello era la chacha misteriosa haciendo algo igual de misterioso… ¿alguien me lo puede explicar?