Los sevillanos
1. Después de 30 minutos dando vueltas por la zona, consigo aparcar el coche en un parking de legalidad más que dudosa (a la sombrita, eso sí) y me dirijo hacia la biblioteca de Historia del Rectorado. Paso por delante de varios coches de caballos parados, y uno de los cocheros me grita, desde la otra acera: “¡¡OLE, OLE, OLE!!”. Yo agacho la cabeza, y vuelve a gritarme: “¡¡QUE NA MÁS QUE T’HE DISHO OLE, COMO A LOH TOREROH!!” Suelto una carcajada y me vuelve a gritar: “¡¡QUE EHTOY SORTERO!! ¡¡CÓMO TE LLAMAH!!?”. “¡¡MI MADRE NO ME DEJA HABLAR CON DESCONOCIDOS!!”-le grito riéndome ya desde lo lejos, porque este diálogo transcurre conmigo sin para de caminar y el susodicho cochero rotando sobre su propio eje para proyectar mejor su voz hacia mi persona. “¡Ja, ja, ja! ¡Qué gracia tienen los sevillanos!”.
2. En la facultad me mandan de una biblioteca a otra, eso sí, todas las bibliotecarias son amables y tienen ese gracejo que hoy tanto me fascina. Cuando consigo los libros que me hacen falta, en una biblioteca sin zona de consulta, la bibliotecaria me explica que no me los puedo llevar porque cierran a las 13:00, pero que si le dejo el DNI puedo consultarlos en alguna otra sala hasta las 14:45. En la otra sala una chica muy simpática y aburrida se dedica a darme conversación y contarme chistes, así que decido que lo mejor es hacer fotocopias porque no me va a dar tiempo a consultar nada. Llego a la copistería y no hay nada que hacer. Es la una y media y cierran a las dos, y 80 páginas son “muchas para fotocopiar en media hora”. Vuelvo a la biblioteca y le pregunto si abren esta tarde, y la bibliotecaria me mira como si fuera un marciano y exclama: “¡Pero si hoy es viernes!”. Como no contesto, me explica: “Los viernes cerramos a la una, y no abrimos por la tarde”. “¿Y el sábado?”. “¿¡El sábado?! ¡¡Cerrado, hombre!!” Por los horarios de feria ni pregunto. Me voy a la Fnac y a la Casa del Libro y de los dos libros que busco, uno no está en catálogo, y el otro lo tienen pero no lo encuentran, así que me aconsejan que me pase “otro diíta” por si acaso “alguien lo encuentra”. No busco dos libros demasiado especiales. Uno de ellos, de hecho, se puede considerar obra de referencia en la historia de España. Que alguien se de una vueltecita por el rectorado y alrededores y observe qué está abierto a mediodía: ¿la biblioteca? ¿las reprografías? No. Las terracitas. Abiertas y a rebosar. En Sevilla los estudiantes se lo pasan muy bien, pero estudiar estudian poco. Y no se lo recrimino a nadie: con 32º y solazo es más que comprensible. A Sevilla viene uno a pasárselo bien, para encerrarse en una biblioteca váyase usted a un sitio donde llueva mucho (véase Londres).
3. Vuelvo hacia mi casa y me chupo un atasco mortal en el que se ha convertido en mi coche de manera inesperada. Son las tres y tengo mucho calor, sed, la tensión baja y la música tan mala que ponen por la radio me está poniendo de muy mal humor. El tráfico en el centro es un caos donde todos quieren llegar cuanto antes a casa para tomarse su gazpachito y dormirse una siesta, presupongo. Porque eso es lo que hacen los sevillanos, deduzco, dada la mañana de topicazos costumbristas que estoy viviendo. En una rotonda un coche intenta cruzarse para salir ignorando mi presencia en el carril exterior, y yo intento en vano hacer sonar el claxon del coche golpeando el volante para advertirle de mi presencia (más tarde descubro que el claxon de este coche se hace sonar con una palanca del volante). Me veo obligada a reducir mi velocidad hasta frenar por completo, y el susodicho se para a escasísimos centímetros de mí. Baja la ventanilla del copiloto (yo ya la llevo bajada) y me grita, riéndose: “¿¡QUÉ TE PASA, QUE NO TE SUENA ER PITO, MIARMA?!”. Yo indignada, no articulo palabra, pero levanto las manos en señal de enfado. “¡¡NO TE ENFADEH GUAPA!! ¿NO HAH VIHTO LO SERQUITA QUE ME QUEDAO? ¡¡AMO, NO ME DIGA QUE ESO NO EH ARTE!!”. Los sevillanos no saben conducir, pero tienen “musho arte”.
Totalmente de acuerdo. Las veces que he tenido que ir a rectorado, para hacer el papeleo de la Erasmus más que nada, he terminado de los nervios. La gente súper incompetente, todo cerrando prontísimo… De todas formas, no todos los estudiantes de Sevilla estamos así. En mi escuela y en la de ingenieros, las bibliotecas abren a diario de 8:00 a 21:00 y en feria de 9:00 a 19:00 de martes a viernes, lo cual creo que es aceptable (sobre todo si comparo con Austria, que los horarios y la cantidad de días de vacaciones eran de risa).
Lo del tráfico ya es otro tema, en mi vida he visto sitio donde se conduzca peor y de forma más caótica xD A ver si con lo de las bicis mejora algo aunque con la coche-mentalidad de la gente…
Un besito desde Oporto!