Otra vez a Londres
En pocas horas sale mi vuelo, y esta vez me da más pereza que otra cosa. Me imagino que influyen dos factores: el primero, que me huelo que este año voy a tener que trabajar como no lo hacía desde antes de empezar la carrera; y el segundo, que empiezo a estar harta de hacer la maleta. Si mis pies y mi cuerpo encogieran hasta convertirse ambos en una talla 34 quedarían solucionados muchos de mis problemas. Como esta no parece una opción demasiado plausible, desde aquí hago un llamamiento a todos los científicos que llevaban años intentando inventar el teletransporte (obedeciendo a órdenes telepáticas que les envío periódicamente) para que aplacen temporalmente el proyecto e inventen algún artilugio que reduzca el tamaño y el peso de mi equipaje el 400% que necesito para poder llevármelo todo. Las bolsas de envasar mantas al vacío, ha quedado patente, no sólo son poco efectivas ante mis intenciones, sino que, además, acaban con la paciencia de cualquiera dada su pobre operatividad.
Si algún miembro del personal de Vueling en Sevilla me está leyendo, le ruego que no me cobre los 10 euros por kilo extra de equipaje ni los 30 por maleta de mano extra. Malas personas ![]()
Comparte este artículo
Licencia de los contenidos
Esta obra está protegida por una Licencia Atribución-NoComercial-SinDerivadas de Creative Commons.