Sí, me quedan dos exámenes que no me estoy tomando nada en serio. Con los cuatro anteriores sólo lo hice con uno, llamado “Violence, religion and politics en early Modern Spain”, que era el primero y por eso me daba más miedito. El resto de exámenes, teniendo en cuenta que son preguntas tipo ensayo, que hay que elegir 3 opciones entre 9 preguntas conocidas de antemano, y que haga lo que haga sólo voy a sacar un notable o, en el peor de los casos, un aprobado, han sido cualquier cosa menos serios.
Ahora dedico mi tiempo de estudio a cosas mejores, como fantasear acerca de futuros destinos. Por primera vez en mi vida en mi ordenador hay nada menos que siete billetes de tren/avión que voy a empezar a utilizar el día después de terminar los exámenes. Me voy a París cuatro días a casa de Fer, con Pavlo, a celebrar mi cumple. El plan hasta ayer a partir de aquí consistía en volver a Londres, trabajar dos días, y luego ir cuatro a visitar Cornwall. Cornwall me estaba empezando a mosquear porque o nos dedicábamos a hacer 14 horas de ida y 14 de vuelta en autobús (lo cual, con cuatro días para visitar infinitos pueblos y playa parecía poco plausible), o pagábamos una auténtica millonada para llegar en avión.
El punto de inflexión radical llega ayer cuando recibo un email de Easyjet anunciando que hay millones de billetes de avión a 19,99 libras, todo incluido, desde Gatwick. Busco y busco y al final encuentro un vuelo que no va a Newquay, sino a Rodas, en las mismas fechas y más barato. Me emociono tanto que creo un evento en facebook, al que sólo se apuntan Jenny y Albert, para comprar los billetes esa misma noche. Esa misma noche Albert viene a mi resi, y cuando abrimos la página de easyjet los billetes ya no están:se han volatilizado, estupendo. Y nosotros con el caramelo en la boca, empezamos a mirar destinos. Estamos determinados a comprar un billete a donde sea en esas fechas. Y de repente aparece un destino del que poco sabemos, pero es barato y nos hace gracia el nombre: Pula. Pula está en Croacia, y después de haber comprado los billetes, cuando Albert ya se ha marchado, investigo: Pula es precioso, en la península de Istria, con unas playas en el Adriático de color azul rabioso y bosques verdes y restos arqueológicos romanos. En Istria son comunes el cicloturismo y el submarinismo. Así que vamos a Pula, en vez de a Cornwall, así, como quien no quiere la cosa. Suena divertido.
De momento van cuatro billetes (dos de tren, dos de avión), y quedan otros tres. Madrid-Bruselas-Berlín-Madrid. En julio. En Bélgica iré a ver a Radiohead y Sigur Ros al festival de Werchter, con Pablo, y luego de Bruselas cojo un vuelo con David, que es belga, y pasaremos una semana en casa de Christin, en Berlín. Esto también suena bien.
Me gustaría hacer algo en Agosto, o en Septiembre, con Pablo. Todos estos viajes me hacen mucha ilusión pero me da una pena increíble que él no pueda venir, como me da pena no poder viajar en Agosto con él a Turquía porque mi madre consigue que sus neuras y mentalidad retrógrada pesen más que el sentido común y mi ilusión, como siempre. Probablemente aprovechemos que tengo un examen en Septiembre para hacer algún viajecito después, a escondidas, como siempre…
Hasta entonces, sin embargo, creo que lo mejor que puedo hacer es estudiar un poco, que todavía me quedan dos exámenes. Dos, solamente, y se acaba mi tercero de carrera. Y mi erasmus. Two more.