Estado de las cosas
Estado general de las cosas: estoy en Londres y me gusta bastante. Llegué hace dos semanas, justo a tiempo para atender las miles de actividades de orientación organizadas en mi universidad. Sí, estoy en la uni, otra vez. Me licencié en junio y exactamente cuatro meses después vuelvo al ambiente de biblioteca y no intentar quedarme dormida delante del profesor. Voy a hacer un Master en European Studies en LSE, aunque hace poco me he dado cuenta de que en el fondo lo que me gusta es la filosofía, y probablemente termine haciendo un doctorado en filosofía sí me dejan. Hasta con eso he tenido suerte, resulta que mi máster lo dirige un filósofo (y no filósofo político, o cualquier otra cosa, filósofo a secas, como dice él) que, además, ha resultado ser mi supervisor personal. Eso significa que él es responsable de mi bienestar académico y personal, y que debo acudir a él ante cualquier duda o dificultad que surja. Cuando nos conocimos se le dibujó una sonrisa en la cara cuando le dije que era licenciada en Humanidades que fue ensanchándose a medida que le expliqué que en el fondo quería hacer filosofía y que la que más me interesaba era la del siglo XX. Yo he trabajado mucho con Derrida, eramos buenos amigos, y además dirijo el foro para la filosofía europea de LSE, así que a lo mejor este es el principio de una bonita amistad, me dijo. Y me fui del despacho con una sonrisa en la cara, yo también. LSE se merece uno o varios posts para ella sola, así que dejaré aquí mis comentarios acerca del estado de las cosas en lo académico, ya seguiré otro día.
Sé positivamente que este año en Londres va a ser radicalmente diferente al anterior. Nada de encadenar las fiestas o plantarme en las clases sin haber leído ni una página de lo que debería haber revisado. No sólo porque el máster haya costado una pasta, sino porque creo que me estoy haciendo vieja y cada vez disfruto menos el salir por ahí de parranda y más el quedarme en casa volviéndome una erudita (con una copa de brandy en una mano, la pluma en la otra, y un artículo académico delante, como bromeaba uno de mis profesores ayer). De todas formas, para asegurarme de que no voy a irme por el mal camino (y de paso ahorrarme una fortuna), voy a vivir con una familia. No sé si voy a volverme loca al amputárseme una parte importante de mi independencia repentinamente, pero por probar que no quede.
Este post me está quedando extremadamente desordenado, y creo que voy a terminarlo aunque tengo la sensación de no haber comentado nada de lo que consideraba esencial en una revisión del estado de las cosas. Bueno, es esencial, me imagino, que me encante mi universidad, aunque no me he detenido a explicar el por qué. Tampoco os he hablado mucho de dónde ni cómo voy a vivir, aunque eso, creo, también se merece una entrada aparte. Y mis compañeros, y las societies a las que me he apuntado, también. Bueno, parece que mi vida es ahora mismo lo suficientemente interesante como para que actualice esto a menudo, y eso son buenas noticias (creo).
