Profundamente infeliz
Con una frecuencia variable pero persistentemente me siento profundamente infeliz. Y sé que es mentira, que no soy profundamente infeliz, pero no puedo evitarlo. No sabría muy bien cómo explicarlo, pero a menudo, cuando voy sóla por la calle, sin pensar en nada, dejando que lo que hay en el mundo me llene un poco, algunas palabras me cruzan el pensamiento, como enviadas de la nada, como si alguien me observara desde muy lejos y me susurrara al oido una descripción en primera persona de mí misma.
“Soy profundamente infeliz”, me repite a veces esa voz, como un mantra, de forma tan espontánea como convincente. Soy yo la que me habla, la que me retrata con una seguridad imposible de contradecir. Y durante unos segundos comulgo siempre con esa idea, dando por hecho que es cierta, sintiendo que se me acaban de abrir los ojos ante algo que ya sabía de manera innata. Luego me doy cuenta de que no es así, que la profunda infelicidad de la que me hablo es prácticamente una frase hecha que poco o nada tiene que ver con la realidad a la que me enfrento en esos momentos. Me suena entonces la frase a algo ajeno y aprendido, como una frase escuchada en alguna película que se ha quedado dando vueltas por los rincones de mi intelecto.
Y continúo mi camino, mis quehaceres, escuchando a la voz como un eco, a lo lejos, en un bajo continuo vital e infatigable, que intenta dejarme bien claro que mi condición existencial es, ante todo,la profunda infelicidad.
Hola Pau:
Leí tu postal, que está puesta en la nevera del piso de estos 4, junto a la otra tuya. Me hizo ilusión. Yo ahora mismo me voy a una reunión en la Universidad, que nos van a informar con los que nos queremos ir de Erasmus el año que viene. Me han convencido, al final pretendo ir de Erasmus a París, aunque a decir verdad, tengo miedo a que sea un desastre, a sentirme sola en un país diferente, a romper la estabilidad que había conseguido este año y a dejar a mi Luis aquí. En fin, yo no quiero sentirme “Profundamente infeliz” cuando me vaya, pero creo que salir a vivir un año fuera será bueno para mi futuro profesional y quién sabe, tal vez profesional.
A ver si nos vemos por Sevilla. Yo bajo este jueves. Si no calculo mal, tú debes de estar ya en Sevilla. ¿Cómo está tu madre?, ¿el ambiente familiar es el mismo?, ¿te echaban mucho de menos?.
Te quiere,
Leila.
P.D: No estés triste…
ay, quise decir “Y quién sabe, tal vez personal”
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