Llevo tiempo queriendo escribir con alguna excusa las siguientes conversaciones (o extractos de ellas) que me han resultado especialmente divertidas, pero como no encuentro la excusa he decidido contar tres, así, sin más, por orden totalmente aleatorio:

Pavlo y sus títulos inventados.

Pavlo: - Ah, sí, como la película esa, ¿cómo se llamaba? “Grita, grita” (alzando mucho el tono de voz)
Yo:-”¿Cuál?”
Pavlo: - No, mentira, se llamaba… “Pájaro, Pájaro” (gesticulando con las manos como si me tirara un pájaro a la cara), ¿¿no??
Yo:- ¿¿”Ladybird, Ladybird”??
Pavlo: -¡¡¡ESA!!!

Poco a poco mi destreza para descifrar lo que Pavlo quiere decir cuando se inventa un título se fue desarrollando hasta llegar a momentos como el siguiente, en el que si alguien hubiera oído la conversación probablemente habría pensado que pasamos demasiado tiempo juntos…

Pavlo: - Tenemos que ver una serie que me han recomendado… se llama “Mi primo Peter”… o “Mi hermano Thomas”. Algo así.
Yo: (sin dudarlo) - ¿Te refieres a “Cómo conocí a vuestra madre”?
Pavlo: -Sí, esa.
Yo: - Empiezo a preocuparme…

Mi padre y su “fina” ironía:

Con mi padre en el coche. El locutor de Radio 5 en una cuña hablando sobre un tenor recientemente fallecido y alabando su voz de forma alarmantemente rimbobante y totalmente irreproducible aquí. En los segundos que pasan desde que deja su pomposa elegía hasta que empieza a sonar la interpretación de dicho tenor, mi padre y yo callamos aturdidos ante el semejante alud de palabrería ridícula que acaba de venírsenos encima. Como sé que los dos estamos pensando lo mismo, me atrevo a hablar:

Yo: - Hay que ver las cosas que dice este hombre…
Mi padre: - Sí…
Yo: -¿Qué será eso que ha dicho de “la pasta baritonal”?
Mi padre: - Pues no sé. Será lo mismo que la pasta de boniato, que yo todavía no he logrado averiguar lo que es…

Mi padre comprándome un reloj nuevo en El Corte Inglés:

Mi padre:-Señorita, ¿y está usted segura de que esto es cristal de zafiro y no de cuarzo?
Señorita:- Segura, segura, segura… vamos, palabrita del niño Jesús…
Mi padre:-Ah, bueno, si me lo jura por el niño Jesús, entonces…
Señorita (obviando la mofa):- Que sí, que es muy bueno este reloj. Y mire, es sumergible a 50m y aguanta una presión de 10 atmósferas…
Mi padre me mira entusiasmado y exclama con ironía: - ¡¡Oh, qué maravilla, Paula!! ¡¡¡Si hasta lo puedes meter en la olla exprés!!!

Lo que no entiendo es cómo la dependienta en cuestión no llamó a seguridad para que se lo llevaran, y al final hasta logró vendernos el reloj en cuestión…