Revolutionary Road
Hacía mucho que no iba al cine y veía una película buena. Tanto que no me acuerdo.
Me ha encantado: no tenía ni idea sobre el argumento, y sólo esperaba ver a una Kate Winslet espectacular en su actuación, pero me quedé corta. Creo que es la primera película que veo que, como un buen libro, sólo se sostiene por los significados que transmite, y no por la historia que narra. ¿Que alguien no entiende qué es una depresión? Que vaya a verla. Es impecable: la música, los actores, la fotografía, y sobre todo el timing. Como una obra de teatro perfectamente milimetrada, está pulida al límite, y jamás hubiera dicho que dos horas de drama se me harían tan cortas.
No obstante, voy a confesarlo: mi entusiasmo viene marcado por mi inmersión en una historia que parece estar escrita para mi. No es argumento válido para recomendarla, pero anoche desde el minuto quince de película supe predecir todo aquello que sucedería en la historia. Todo lo que salía de las bocas de los personajes no son otra cosa que el diálogo de las crisis existenciales, y cuando faltaba media hora para el final esperé utópicamente que igual que aquella cinta me había llevado paso a paso por mi existencia de los últimos años me explicara, llegado al momento de mi actual situación, cuál era la feliz solución posible. Digo utópicamente porque desde el principio sabía ya que aquella película no habla de otra cosa que de la desesperanza, y allí no había final feliz que cupiese. Y sobrecogida asistí al desenlace que sabía que era inevitable, y al ácido guiño final del director que sólo nos transmite un mensaje: no hay esperanza posible, sólo conformismo bien llevado, o tragedias irresolutas.
Tengo ganas de ver esta película. ¿Qué tal andas? a ver si ahora, con más tiempo, sacamos un día para vernos. Imagino que Luis te habrá comentado ya lo de Bilbao.
Un besito, hasta pronto!