Sevilla
Sevilla hace que me cueste respirar. Hoy he bajado del coche, he caminado por entre los raíles del tranvía y lo he sentido: no puedo respirar aquí. Creo que es síndrome de Estocolmo lo que siento cuando añoro a esta ciudad, que nunca deja de parecerme una prisión. Uno de los más bellos lugares que he conocido, también uno de los más asfixiantes. Y no me refiero a su meteorología. Sevilla tiene algo especial, y para mí, también algo oscuro, incomprensible y maligno.
Sevilla parecía hoy más irreal que nunca, con su cielo gris y sus veinte grados de diciembre. La avenida que he recorrido dos millones de veces en busca del autobús, la de la Constitución, totalmente transformada. Y los sevillanos que no cambian, con sus ropas que no me hacen sentir tan pobre ni tan cateta como en Londres. Creo que me he mareado, y he llamado a María cuando todavía quedaba una hora para que nos encontrásemos, pero no me he atrevido a pedirle que viniera a rescatarme inmediatamente. Qué tiene Sevilla, no lo sé. Me imagino que malos recuerdos, de dolores de cabeza más intensos que nunca, de lentillas pegándose al globo ocular y rimmel corrido, de cansancio en el autobús de vuelta a casa, ya de noche, de humedad por todas partes. Cuando no estoy aquí recuerdo paseos solitarios y momentos de tranquilidad cenando tapas en terrazas las noches de verano. Recuerdo haberme enamorado y el parque de María Luisa, lo mal que conduce aquí la gente y cómo eso me tranquiliza. Cuando llego, sin embargo, todo cambia.
No me preguntes como he llegado a tu blog porque probablemente no sepa como, esto de internet es un poco caótico sobre todo cuando tienes más de 10 pestañas en el navegador y a la vez miras otras cosas en el ordenador.
No he podido evitar leerte y leer tu comentario acerca de Sevilla, realmente no se lo que tiene Sevilla, yo escribí una vez en no se donde que estaba enamorado de esta ciudad y seguirá siendo así. Yo he estado fuera, Londres, Madrid, Malaga, etc.. Y nada comparado con Sevilla, cuando uno llega a conocer su ciudad, cuando llega a dominar el arte de ‘llevarse bien con su ciudad’, es como cuando te vas fuera lo comparas todo con lo que tu dominabas antes y ahora no sabes como hacerlo, eso hace sentirte frustado y raro. Cuando yo salgo de viaje siempre tengo ganas de volver, de volver a ver mi ciudad porque no se que tendrá pero me retiene algo que no se que será. Sevilla tiene algo especial, puede que para ti sean malos recuerdos, dolores de cabeza, pero hay algo que siempre tendrá, es VIDA, cuando tu vas por otras ciudades no puedes ver lo que puedes ver por Sevilla, ya no hablo de monumentos ni de vistas ni nada, sino de la gente algunas veces un poco bruscas y poco educadas pero más humana y mas risueña que en cualquier otra parte del mundo. Dice una canción que Sevilla tiene un color especial, … me gusta estar con su gente.
No se si te gustará mi comentario, pero me sentía en la necesidad de dejar mi visión.
Un saludo, sigue escribiendo así y sobre todo enamorate de tu ciudad porque te sentirás mejor con lo que te rodea.